Mi inimaginable lugar favorito

¿Alguna vez has sentido que tienes un lugar seguro? ¿Un sitio donde puedas ser tú misma sin miedo a que alguien te vea y te juzgue? Después de muchos años, yo lo conseguí y ese es mi baño, en especial cuando no hay nadie en mi casa. Nunca lo busqué ni me lo imaginé, pero sí, sin querer queriendo, se volvió mi sitio favorito y seguro.

Todo comenzó cuando empecé a sentirme triste y sola, quería sacar, de alguna forma, todo lo que tenía guardado dentro, pero no sabía cómo. No quería encerrarme a llorar en mi cuarto porque tengo una familia que no sabe tocar la puerta y no quería que me vean triste y se preocupen. Hasta que llegó el día, me quedé sola, me encerré en el baño, puse mis canciones favoritas y las canté como si no tuviera vecinos y ese fue el inicio de una gran anécdota.

Hoy en día, cada vez que me siento desanimada, triste o simplemente he tenido un mal día, agarro mi celular, me encierro en el baño, pongo mis canciones favoritas, ya sean tristes o felices, y las canto como si fuera la última vez que lo haré o como si estuviera en un concierto, ya que, de esta forma, comienzo a sacar poco a poco todo lo que llevo guardado dentro y quizás a veces no puedo decir. Según Daisy Fancourt, el hecho de cantar “pueden incluir una reducción en las hormonas del estrés, como el cortisol. También se ven diferencias en los niveles de endorfinas, que están relacionados con nuestro ánimo”. Y así fue como un simple espacio de mi casa, quizás el menos adecuado, se volvió en mi lugar perfecto.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-48920945

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