Perdiendo el control

Ebria y derrotada sobre mi cama, llorando con «tu falta de querer de Mon Laferte» sonando como fondo, había perdido la confianza de mi mamá por llegar en ese estado a la casa, además de descubrir la traición del que decía ser el amor de mi vida y las que juraban serían mis amigas hasta la eternidad. Confundida, tratando de buscar respuestas a todo lo que había pasado, solo me pare y frente a mi espejo pregunte: ¿Puede ser esto peor?, y sí, si podía.  A la mañana siguiente me arregle para verme lo más presentable posible, tenía exposición de examen final y una resaca que no me dejaba recordar que era lo que diría, agarre mi mochila y mientras me dirigía a la  puerta alistaba el play list que me acompañaría durante el viaje hasta el instituto. Llegando a reunirme con mi equipo de estudio me recibieron con la gran noticia de que ya no pertenecía al grupo ¿por qué?, solo porque un día antes decidieron cambiar todo el tema de la exposición, y yo no respondí los mensajes ya que estaba llorando por mis penas de amor,  tranquila y segura de que el trabajo estaba listo. Tratando de explicar por qué no conteste, no soporte más y empecé a llorar, si, así es, hice eso que todo el mundo teme por vergüenza, supongo que mis lágrimas conmovieron a mis compañeros y al final me integraron en la exposición.

Era hora de volver a casa, solo quería llegar y tirarme a seguir llorando en la cama. Estando en el bus revisé mi WhatsApp, mi bandeja estaba llena de mensajes como: «tenemos que hablar», «no es lo que piensas», «las cosas van a cambiar», «todo fue una confusión», lo típico cuando un corazón mentiroso se ve descubierto, pero bueno ¡¡Quién no recibió este tipo de mensajes!! Estaba a punto de abrir la puerta de mi casa cuando en eso se aparecieron los otros tres protagonistas de esta gran historia, ¿Alguna vez les paso que combinaron muchas comidas, al punto de querer vomitar? bueno, eso sentí yo, mis tres comidas favoritas se juntaron y no hicieron una muy buena combinación. Mi ex por su lado culpando de todo a mis queridas amigas; porque claro él no quiso, lo obligaron, y mis adoradas, aunque un poco ingenuas, amigas por otro lado culpándolo a él, me quede en shock por un rato y cuando reaccioné todo eran gritos, solo atiné a decirles que no quería volver a verlos y bueno, tal vez si los insulté un poco, bueno los insulté mucho, pero ¿no hubieras hecho lo mismo?

Toda esa semana me la pase dándole vueltas al asunto, tratando de ponerme al día con mis tareas y además, escuchando los gritos de mi mamá por haber llegado en ese «vergonzoso estado». Sentía que quería mandar a todos a volar, lo que más me rompió el corazón fue el hecho de descubrir tantas mentiras por parte de la persona que me prometió amor eterno; y si, sé que se están preguntando ¿por qué? ¿por qué sufrir por una persona que ha demostrado que no vale la pena? lo único cierto aquí es que el corazón de una mujer es como un mar de secretos, un mar en donde habitan conchas que esconden nuestros más poderosos y profundos sentimientos, y es ahí donde esta guardada la razón del porque derramar una lagrima por él. Sé que me entiendes, pues al mencionar esto, también recordaste por qué te aferraste tanto a ese amor que tanto daño te hizo.

Este sería mi último día en el instituto ¡¡Por fin vacaciones!!. Yo seguía deprimida por todo lo que había pasado y al mismo tiempo nerviosa porque no sabía si lograría pasar mis cursos, pero Dios es grande y terminé aprobando todo. Al salir de clases una chica se me acerco a venderme un poco de «felicidad», diez soles cada paquetito de alegría, compré tres, esto significa que gaste treinta soles para escapar de mi mundo por un rato. Ya no tenía nada que perder, si mi mamá quería renegar pues la ayudaría a hacerlo con ganas. Estaba en el bus, sentada en el lado que da para la ventana, con las canciones para despechadas a todo volumen sonando en mis oídos, el bus se detuvo a recoger pasajeros y vi como un hombre al que le faltaba una pierna y un brazo subía al carro para ir a almorzar con su familia. Debes tener cuidado cuando viajas en taxi- me dijo- Yo solo me disculpé por observarlo tanto, me contó que estaba así porque tuvo un accidente, pero que estaba agradecido con la vida por haberle permitido ver a su familia una vez más y poder reivindicarse por todas las cosas malas que les hizo a sus hijos. Ese día entendí dos cosas, lo primero, es que hay personas que deben enfrentarse a luchas más difíciles día a día y que quizá desearían tener los problemas que yo tenía en ese momento, y lo segundo, que por más dura que sea la prueba siempre encontraremos la forma de tener las cosas bajo control.