Simplemente, enamorarme, no estaba en mis planes

Era un domingo 06 de junio del año 2021, y nos encontrábamos en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Estaba preocupada, apenas salía del colegio donde me había tocado votar, y no tenía la mínima idea de lo que estaba sucediendo en el país. Caminaba en silencio por la Avenida Colonial mientras mis pensamientos divagan con cualquier cosa. De pronto, la voz de mi hermano mayor me regresó a la realidad, ya que después de caminar diez cuadras, mi hermano comenzó a quejarse de hambre. Observo la hora, son las 7:00 p.m., y en seguida me sorprendí. Sin embargo, ahora que lo pienso, nunca es tarde para un frappuccino de fresa. Así que, sin perder más tiempo, fuimos de camino a la famosa cafetería que me habían recomendado en muchas ocasiones.

Al llegar, notamos que la fachada se veía acogedora e inmediatamente el olor a café recién pasado me hechizo. Y, para nuestra buena suerte, encontramos una mesa disponible.

De un momento a otro, escucho a mi hermano conversar con alguien mientras le ofrecía la carta, por lo tanto, acomodo mi celular en la mesa para proceder a saludarlo e inmediatamente quede sorprendida, porque aquel joven, de ojos negros, resultó ser muy guapo. En realidad, aunque parezca exagerado, no estaba mintiendo, porque podía afirmar con seguridad que tenía los ojos tan negros como un café expreso y que  aproximadamente media 1.80 metros de altura. Pero en comparación, eso no era todo, porque aquel chico de tez blanca como la nieve estaba tan entusiasmado por mí como yo de él. 

Luego de habernos mirado durante varios segundos, el joven anotó nuestra orden y rápidamente logró regresar con nuestro pedido, dejando perfectamente todo sobre la mesa, mientras cruzábamos nuevamente  miradas. Afortunadamente, mi hermano, que se encontraba tan concentrado con su celular, no se dio cuenta de absolutamente nada.

De pronto, mientras disfrutaba de mi delicioso frappuccino de fresa, comencé a analizar minuciosamente el lugar. Luego, al culminar, mi hermano canceló la cuenta y salimos de la cafetería, no sin antes, cruzar una última sonrisa con aquel mesero que se había robado toda mi atención. Incluso, tenía el presentimiento de que él no me dejaría ir, sin al menos pedir mi número, pero… no todo podía ser perfecto.

A la semana siguiente, le insistí a mi hermana para que me acompañara a la cafetería, le asegure que le invitaría un café o lo que ella desee. Porque sinceramente, no había dejado de pensar en aquel chico de ojos negros y eso me tenía con muchas ganas de volver a verlo, así que después de tanto insistir, aceptó.

Fuimos al anochecer, estaba tan ansiosa que no me di cuenta de que había salido en pijama. Igualmente, no le tome importancia, así que de un momento a otro, estábamos en la entrada de la cafetería y al cabo de unos minutos ingresamos al local e inmediatamente, ya lo tenía parado a un lado de mi mesa con su típica sonrisa y esa camisa azul que lo hacía ver más elegante y guapo. Le dimos nuestra orden y esta vez pude notar un acento español del que no había prestado atención la semana pasada, no obstante, no dije nada y después de unos minutos, se retiró sonriendo misteriosamente.

Al culminar nuestra cena, nos acercamos hacia una señora que se encontraba en caja, la cual parecía ser una mujer muy agradable, nos dijo que su nombre era Zenaida y amablemente le pagamos la cuenta.

Es tiempo de marcharme, así que nos dispusimos a salir del lugar, pero lamentablemente, no pude ver al joven por ninguna parte. Y fue así, como estaba lista para irme, cuando de pronto, alguien tocó mi hombro por la espalda, volteé ilusionada pensando que se trataba de aquel chico guapo, pero no. Era aquella dulce señora que me había atendido hace un momento, me dijo que se había olvidado de entregarme unos vales de descuento y que podía usarlos cuando quisiera venir a tomar desayuno, y claramente, ese comentario me dio curiosidad, porque podía asegurar que solo atendían de noche. Sin embargo, le pregunté desde qué hora se encontraba abierta la cafetería y me dijo que no estaba segura de esa información, pero que iría a preguntar, y justo para mi buena suerte, en ese mismo instante aquel chico pasaba por nuestro dormitorio. Él se acercó con cariño, y cuando la señora Zenaida le preguntó desde qué hora abrían el local, se mostró algo serio e inclusive, le dijo que a primera hora de la mañana él tenía la cafetería disponible para los clientes. Y así, sin más preámbulos, se alejó sin mirar atrás.

Mi hermana y yo nos dimos una mirada fugaz e imaginábamos que seguro estaba enfadado, es más, llegué a pensar que él solo era amable conmigo y que, en realidad, yo nunca le había interesado.

Pasaron los días y mi hermana me insistía en regresar una vez más a la cafetería, pues decía que la comida era deliciosa y que no había probado un frappuccino igual, en ningún otro lugar. Sin embargo, yo estaba apenaba en volver, ya que ese chico no salía de mi mente.

Eran las 8:30 p.m. y estábamos en la puerta de la cafetería. Tenía el corazón en la mano y mi estómago era el mismísimo carnaval de Río de Janeiro, además, mientras ingresamos al local, los pies me funcionaban de pura suerte. Nos acercamos hasta una mesa disponible y le dije a mi hermana que iría a los servicios higiénicos, que no me esperara para realizar la orden y que tomaría lo mismo de siempre. Pero en realidad… No me apetecía ir, solo era una excusa porque quería evitarlo al tomar la orden. Al cabo de unos minutos, cuando salía del baño, me hallaba con falsas esperanzas de no encontrarlo en los pasillos de la cafetería, sin embargo, me di cuenta de que ese día el universo no estaba a mi favor… o tal vez sí.

En ese pequeño instante, cruzamos miradas, sin embargo, inmediatamente decidí desviar la mía, porque no podía perder la poca dignidad que aún me quedaba, así que cuando estaba a punto de regresar a mi mesa, él me habló.

No olvidaré su mirada, ni como me había mencionado que aquella mañana estuvo esperándome, y aunque al comienzo no entendía nada, luego recordé que aquel último día que vine, le comenté a la señora Zenaida, que deseaba saber desde qué hora podía venir a desayunar. Y confieso que, desde ese momento, no podía creer nada de lo que estaba pasando.

Pero me bastaba con saber que aquel chico de ojos negros, me había pedido mi número, no sin antes, preguntarme si no me importaba que fuera un simple empleado, y obviamente, le dije que no era una persona superficial y que él me agradaba por su forma de ser. Me dijo que su nombre era Ken, y en ese instante, no pude evitar reír, porque desde ya, podía imaginar las bromas que me harían mis amistades e incluso mis primos cuando lo conocieran, hasta lograba escucharlos, decir: miren quien viene ahí, la Barbie.

Ken me pidió mi número y me contó que su peculiar nombre, se debía a que vivió en Estados Unidos desde muy pequeño, y que apenas había venido a Perú hace cinco años, así mismo, que su nacionalidad era española y que de ahí, provenía ese acento que se me hacía tan peculiar.

Al salir, encontré a la señora Zenaida dejando nuestro pedido en la mesa, le conté que estuve muy ocupada en el trabajo y que, además, estaba cargada de evaluaciones en mi instituto y por ello, no había podido venir estos días. Luego, al terminar y acercarme a la caja a cancelar, amablemente me dijo que me esperaba muy pronto, así que de la misma forma, le dije que me despidiera de uno de los meseros que siempre me atendía. Ella frunció el ceño y me preguntó a cuál de ellos me refería, porque solo había dos personas que se encargaban de las mesas. Yo estaba perdida, no entendía que trataba de decirme, sin embargo, justo vi salir a Ken de la cocina y lo miré discretamente. A lo que ella comenzó a reír, diciéndome que él no era un simple mesero, sino que era el dueño de toda la cafetería e inclusive que ella era su madre. Y sin más, se alejó despidiéndose de mí. 

Llegué a mi habitación, lancé el móvil y me tiré a la cama. Aún no podía creer nada de lo que estaba pasando. Escuché una notificación en mi móvil y sí, era Ken.

Él me había hablado tal y como lo había prometido. Entonces, me cuestioné lo despistada que había sido, porque aquel joven que siempre vestía elegante y casi nunca, se acercaba a las mesas porque se encargaba de supervisar todo el lugar. Solo me atendía porque, al igual que yo, había sentido cosas por mí desde el primer instante.

Ese fue un mes maravilloso, porque en tan solo un par de semanas, sin importar absolutamente nada, Ken me había robado el corazón. Incluso, no le importó aquella promesa que se hizo con tan solo 25 años, la cual constaba en quedarse soltero para siempre, ya que en consecuencia de tantas decepciones amorosas, el amor lo tenía agotado.Aun así, él no dudó ni dos veces en luchar por nuestro amor. Así como yo, que solamente deseaba estar soltera por un largo tiempo, hasta aquel día que lo conocí. Y la verdad, no me arrepiento de nada, ni siquiera de cómo se dieron las cosas, ni de cuánto tuvimos que sufrir para encontrarnos, ya que fue el mismo destino quien se encargó de juntarnos y poder hacer de lo nuestro, algo muy especial e inesperado, a pesar de que simplemente enamorarme, no estaba en mis planes.

Web sobre portafolio fotográfico de viajes – Enfoque Viajero

Descripción

Este proyecto web consiste en una vitrina virtual para compartir mi portafolio
fotográfico profesional producto de los viajes que he realizado al interior del Perú (Chiclayo, Arequipa, Huancayo, Huancaya) y algunos destinos cerca a Lima que tengo en mente visitar pronto. Esta web va a contar con 3 secciones; recomendaciones de lugares, gastronomía y entretenimiento. Cada una de ellas tendrá información de diferentes sitios y tips para poder visitar, comer y entretenerse. Cada uno de los posts tendrá una foto (que fue o será tomada por mí) y una breve reseña de lo que viví en aquel lugar.

El gusto por la fotografía nació hace no mucho, ya que no me gusta sacarme fotos a mí mismo, pero sí a lo que me rodea. Obtuve mi primera cámara hace un par de años (Canon EOS Rebel T7) y me propuse llevarla a donde vaya y así capturar momentos que quedarán grabados en mi mente y en el carrete.

Finalidad

Entretener e inspirar a más gente a viajar y compartir momentos. También me gustaría que este espacio me sirva como trampolín para seguir creciendo profesionalmente y aprender cosas nuevas relacionadas al rubro de la fotografía y el turismo también.

Por último, pero no menos importante, sería fantástico conseguir algún tipo de auspicio para seguir mejorando, e incluso consolidar un equipo de trabajo con el cual tenga muchas ideas y planes en común.

Público Objetivo

  • Mujeres y hombres (60% y 40% respectivamente) ya que, según algunos estudios, las mujeres suelen viajar un poco más que los hombres, incluso lo hacen solas.
  • Nivel socioeconómico B-C.
  • Rango de edad entre 20-25 años.
  • Turistas nacionales.
  • Comunicadores, fotógrafos, licenciados en turismo y público con alma viajera.

Modo de Acción:

Mi idea es mostrar las fotografías que he tomado y seguiré tomando, y a la vez utilizar recursos como videos y secciones donde recomendaré lugares, comida y entretenimiento en algunas ciudades. El nombre de las secciones son; Destinos, Bajoneando y Planes.

Incluso me gustaría incluir crónicas o reportajes de las experiencias y lugares que he visitado, ya que algo que me gusta hacer también es redactar. Esto vendrá acompañado por las fotografías del tema a tratar.

Referencias