Dificultades para llegar al paraíso: Mi primer viaje al Salar de Uyuni

Si me dieran a elegir entre cuál ha sido mi viaje favorito y cuál el más extremo, el Salar de Uyuni en Bolivia se lleva el primer lugar desde lejos. No solo por sus hermosos y únicos paisajes, ya que es el desierto de sal más grande del planeta, sino porque para llegar hasta ahí se necesita una resistencia única, lo que convierte la experiencia en algo realmente gratificante. Sin contar los peligros que nos acechan como mujeres viajeras, el mal de altura (soroche) para quienes estamos acostumbradas al nivel del mar en Lima, y el cambio de clima extremo como el de Uyuni, hacen que este viaje sea toda una aventura digna de relatar.

En mi corta vida ya he tenido la dicha de visitar dos veces este enigmático lugar.

Corría el año 2016 y, con 23 años, decidimos con un par de amigas más tener las vacaciones de nuestras vidas. Todo parecía coincidir: nos daban 10 días de vacaciones en la empresa donde laborábamos las tres. Y lo programamos para enero, el mes propicio para visitar el Salar, ya que la temporada se presta para avistar los famosos espejos de agua. El desierto de sal de Bolivia se había convertido en un lugar de ensueño y viral en redes sociales.

En ese entonces, la inteligencia artificial todavía no se desarrollaba como ahora; teníamos que armar el itinerario en Excel, con las fechas, horarios de salida de los buses, tiempo de viaje y presupuesto. Precisamente yo me encargué de ese detalle, armé el documento y ya estábamos listas para el viaje. Compramos los vuelos dos meses antes aprovechando las ofertas de los Cyber Days, con la ruta Lima – Arequipa.

El día del viaje era precisamente en la madrugada del 1 de enero del 2016. El plan era pasar la Nochebuena con la familia y luego salir para el aeropuerto. Todo marchaba bien, pero yo no me había atrevido a pedirle permiso a mi madre. ¡Grave error! Recuerdo que, a pocas horas de tener que salir, le comenté del viaje, a lo que me respondió con un rotundo “NO”. No había forma de que cambiara de opinión, se molestó, no le gustaba que yo viajara, decía que yo solo pensaba en viajar, que no debía gastar el dinero en eso y que era peligroso. En la mente de mi madre solo había un NO como respuesta. Al igual que en mi primer viaje de niña, lloré y lloré a su lado, pero a diferencia de esa vez, se negaba a dejarme ir.

Cuando se agotaba el tiempo y casi al dar por perdido mi vuelo, me dijo “mi vida” y que este sería el último viaje al que me daba permiso ir (gracias, mami, te amo por preocuparte por mí). La abracé muy fuerte y salí volando. Agarré un taxi de la calle, ya que las aplicaciones de transporte todavía no eran muy populares. Llegué al aeropuerto con las justas, ¡pero llegué! Mis amigas me abrazaron y nos fuimos rumbo a Arequipa.

En esa ocasión hicimos la siguiente ruta. Las horas de viaje y los costos por tramo fueron los siguientes:

Lima – Arequipa (En vuelo): 1 hora y 30 min/ S/. 190.00

Arequipa – Juliaca (Bus): 4 horas y 30 min/ S/.25.00

Juliaca – Desaguadero (Combi): 3 horas y 30 min / S/. 15.00

Desaguadero – La Paz (Minivan): 2 horas/ S/. 12.00

La Paz – Oruro (Flota): 3 horas y 30 min/ S/.20.00

Oruro – Uyuni (Flota): 4 horas y 30 min/ S/.30.00

Estuvimos un par de días disfrutando de la ciudad de Uyuni y el Salar. Hicimos full days que en ese entonces nos costaban 70 soles por día y por persona, incluían almuerzo buffet y traslados. Conocimos el Cementerio de Trenes, el Hotel Museo de Sal, la Isla Incahuasi, los ojos de sal, el poblado de Colchani. Nos tomamos fotitos divertidas con perspectiva; en el Salar, los guías se convierten en verdaderos fotógrafos creativos.
¡Definitivamente, el Salar de Uyuni es uno de esos destinos mágicos que se deben visitar al menos una vez en la vida!

Llevamos S/.700 soles cada una, lo que nos alcanzó para los hospedajes (que en promedio nos salían en 60 soles por noche en una habitación triple). La comida en Bolivia es muy económica, así que no gastamos tanto; compramos souvenirs y pudimos sobrevivir tranquilamente esos 10 días.

Sin embargo, ese viaje “bonito” tuvo dos giros inesperados. El primero fue cuando llegamos a La Paz muy de noche. Como chicas ingenuas, nos confiamos de una persona desconocida. Recuerdo perfectamente que estábamos en el Paradero Cementerio en La Paz y debíamos dirigirnos al terminal para alcanzar a la “flota” (así llaman en Bolivia a los buses interprovinciales). El lugar era desolado y con escasa iluminación pública. Ahí junto a nosotras había una mujer, tenía la apariencia de ser una señora joven, ella nos preguntó hacia dónde íbamos. Le contamos nuestro destino y nos dijo que justamente ella también iba para allá; nos alegramos de estar acompañadas por otra mujer. Justo apareció un taxi. La escena pintaba bien, subimos al vehículo y mientras avanzaba, subieron dos hombres y se sentaron en el asiento del copiloto. Ellos afirmaron ser policías, nos relataron una historia confusa: dijeron que horas antes unas turistas peruanas, como nosotras, llevaban drogas en sus maletas, insistieron en que las conocíamos, lo cual negamos rotundamente. El vehículo avanzaba y los hombres seguían diciéndonos frases que mi mente ha decidido olvidar. La zona a la que se dirigía el taxi se veía más oscura; indudablemente ya no era hacia el terminal.

Entre tanta confusión, solo recuerdo los gritos de una de mis amigas. Yo abrí las ventanas para que los gritos se escucharan por las calles. Nos amenazaron y nos bajaron del taxi, con un miedo terrible. Recuerdo que nos arrinconaron contra la pared y hasta ahora no me explico qué hizo que nos tiraran las maletas y se marcharan como un rayo, los hombres y la mujer. No pasó a más que un terrible susto.

El otro recuerdo no tan bonito fue a nuestro regreso, que por cierto hicimos la misma ruta, solo que esta vez nos quedamos unos días en Arequipa. Como era nuestra primera vez alquilando un hotel, no nos percatamos de la hora de salida y pensamos que podíamos dejar la habitación por la tarde; no sabíamos que a partir del mediodía ya cobraban una tarifa extra. Así que como consejo: siempre pregunten la hora del check-out. Estuvimos listas para salir del hotel a las 4 de la tarde, la hora exacta para llegar al aeropuerto y volar rumbo a Lima. Lo que no sabíamos era que perderíamos el vuelo, ya que la administradora del hotel nos retuvo porque nos habíamos pasado de la hora de salida. Nosotras ya no teníamos ni un sol más; lo que teníamos era el pasaje exacto para llegar a casa, no había Yape en ese entonces.

Para dejarnos ir, nos obligó a dejar limpia la habitación como lo haría un personal de limpieza: cambiamos sábanas, barrimos y trapeamos. Muy tristes, llegamos a las justas al terminal de buses. Una de mis amigas consiguió que un familiar nos prestara dinero para los pasajes de regreso, le transfirió a su cuenta. Ahora que lo pienso y escribo estas líneas, hubiese sido mil veces mejor prestarnos para pagar el día extra en el hotel que perder los vuelos, pero, en fin, queda como lección y anécdota.

Datos extras:

Platos imperdibles: Los platillos que más nos gustaron de Bolivia fueron el Thimpu de cordero, que se puede encontrar fácilmente en el mercado Yungas.

Y el plato bandera, el Silpancho, un tipo de carne gigante acompañado de una rica ensaladita criolla (tomate y cebolla) picada en diminutos trozos, se puede encontrar en el restaurante Silpich’s con un sabor súper casero.

Para el frío y la altura: Lo que no te puedes perder de Bolivia son sus incomparables calditos de cordero, son demasiado buenos para resistir el frío y te dan una fuerza increíble para el viaje. No olvides los mates de coca para el mal de altura y el refresco de hueso, preparado a base de canela, clavo y durazno deshidratado para acompañar tus comidas.

Este grandioso viaje no solo me regaló aventuras y paisajes increíbles, me enseñó de resiliencia y aprendí que es importante disfrutar la vida en medio de las dificultades que se puedan presentar en el camino.

Web sobre viajes – La Oveja Viajera

Descripción

Este proyecto web es un espacio para compartir mis experiencias de viaje: información, consejos, anécdotas, guías y rutas sobre destinos turísticos, tanto dentro como fuera del Perú. Aquí se podrán encontrar distintas reseñas y crónicas sobre qué hacer y qué no en cada viaje, así como ideas de lugares para visitar si solo tienes un día libre. Contaré mis experiencias en viajes que realicé sola, como al Salar de Uyuni en Bolivia y a Rúpac, la «Ciudad de Fuego». Cada destino estará acompañado de una lista de platos típicos y recomendaciones de buenos lugares donde comer. Aquí quiero enfocarme en el turismo gastronómico, rural y de aventura. Contaré también sobre los viajes que no pude disfrutar como hubiese querido, porque sufro del mal de altura y que con ningún mate de coca o Sorojchi Pills se me quita.

Como amo viajar con poco presupuesto y conocer lo más que pueda de cada destino, recomendaré lo que a mí realmente me ha servido. Asimismo, contaré lo que no se dice de viajar sola.

Me pasa muy seguido que, cuando llego al destino, siento que ya lo conozco por toda la información que he recopilado. Eso es lo que quiero lograr aquí, que al leer esta web las personas sientan que forman parte de mis viajes y llegado el momento de estar allí, no se sientan extrañas, sino que puedan percibir la calidez, las buenas vibras del lugar y disfrutarlo al máximo.

Mi pasión por los viajes nace de una experiencia muy particular.

Cuando tenía siete años de edad, mi hermana viajaba con un grupo de jóvenes para realizar una labor social en unos pueblitos recónditos de la ciudad de Huaura. Mi mamá y yo la acompañamos a la agencia. Recuerdo que, en ese momento, le rogué tanto a mi mamá para viajar con mi hermana; lloré y lloré.

Cuando el bus ya iba a salir, mi mamá me dijo que fuera, así, sin equipaje, solo con la ropa que llevaba puesta.

Hasta ahora no me explico cómo sobreviví a esa semana de viaje. Fue completamente distinta a lo que, siendo una niña estaba acostumbrada. Pero lo que más recuerdo, con mucho cariño, es cómo cambió para siempre mi forma de ver a las personas, porque salí de mi rutina y de mi zona de confort. Me encontré con otra realidad, personas de campo que hacían labores distintas a los de la ciudad, que utilizaban silos como servicios higiénicos. Descubrí nuevos sonidos, como el del grillo que cantaba toda la noche. Estaba lejos de casa, pero aun así me sentía demasiado feliz.

En la actualidad, ya he viajado a seis países y conozco casi todo nuestro hermoso Perú. He viajado sola, en pareja, entre amigos y familia. Cada viaje me ha dejado una grata enseñanza y recuerdos asombrosos que atesoro en la mente y el corazón.

Para mí, viajar va más allá de conocer un destino. Viajar es como recibir un regalo de cumpleaños, es disfrutar de la vida, honrar a nuestros antepasados, conservar las tradiciones y la cultura de cada lugar.

Nunca me ha gustado quedarme mucho tiempo en un solo sitio. Mientras mi familia buscaba estabilidad en lo ya conocido, yo encuentro emoción y libertad en el cambio. Viajar es parte de mi identidad y creo que por eso soy la oveja viajera.

Finalidad

La finalidad de esta web es entretener con una lectura amena, dando a conocer las rutas que me han funcionado, compartiendo anécdotas divertidas y situaciones de riesgo real. A veces creemos que los relatos que nos cuentan de los viajes pueden ser solo ficción, hasta que nos toca vivirlo en carne propia. Mi meta es que las viajeras puedan estar preparadas ante cualquier eventualidad. Asimismo, busco brindar recursos útiles e informar sobre temas de seguridad para realizar el turismo de aventura como el trekking, cómo organizar tu primer viaje en la temporada perfecta para que coincida con las festividades locales. Todo esto con el fin de recomendar puntos turísticos, apoyar a los emprendimientos de la zona y promover el turismo responsable y vivencial, de esta manera impulsar de forma positiva a la industria.

Público Objetivo

El público objetivo de esta web es 100 % femenino. Estas personas pertenecen a los NSE B y C. Principalmente, residen en Lima, realizan deportes de aventura como el trekking. Disfrutan de la gastronomía peruana e internacional. Aman la libertad y disfrutan tener tiempo de calidad. Está dirigido a mujeres que estudian y trabajan, muchas de ellas de forma independiente o en la modalidad remota. Viajeras que salen por lo menos una vez al mes a conocer nuevos destinos. Disfrutan los viajes low cost, viajan solas y en grupo.

Modo de Acción

Para desarrollar este sitio web, propongo las siguientes tres secciones:

Crónicas de aventura: Aquí desarrollaré mi bitácora de viaje y contaré las experiencias en los destinos; como, por ejemplo, mi viaje sola por tierra desde Lima al Salar de Uyuni. De los siete días, solo dormí una noche en un hotel; los demás fueron en buses o flotas. Relataré mi viaje a Rúpac sola, donde conocí a una amiga que ahora es mi comadre y mi viaje a La Paz con amigas, donde nos quisieron sembrar coca y nos raptaron durante varios minutos. Algunos viajes como a Raura y Huaros, donde lo pasé realmente mal por el soroche. En esta sección relataré la ruta del viaje, presupuesto, anécdotas, aprendizaje y recursos para disfrutar del lugar (mejor temporada, atractivos turísticos y platos imperdibles).

Súper consejitos mochileros: Brindaré consejos sobre seguridad femenina, cómo sobrevivir al mal de altura, dónde comprar el equipo para tu viaje, cuáles son los infaltables para tu maleta, cómo hacer tu presupuesto y tu calendario viajero.

Mapa del sabor: Aquí me centraré en recomendaciones de restaurantes y platos típicos, específicamente de Lima e internacionales. Realizaré una ruta de huariques por distritos, reseñas de los platos que probé en mis viajes, como el Silpancho en Bolivia, los taquitos al pastor en México, el asado argentino en Buenos Aires, la comida de la India en Lima, entre otros.

Referencias

https://www.adventurouskate.com/

https://mochileaperu.blogspot.com/