El caos detrás de la foto perfecta

Cada sesión y preparación que hay detrás es un mundo. Muchas veces nuestra prioridad es que el cliente se sienta bien, que llegue al lugar indicado, ya sea un estudio o locación, y que encuentre todo listo. Pero para que suceda eso, hay muchísimo trabajo detrás que muchos no ven, pero aquí te cuento una de mis experiencias.

La mejor asistente y compañera de cada sesión es la adrenalina, la que nos mantiene alerta todo el tiempo. Asegurándonos de haber cargado la cámara, verificando que la tarjeta de memoria está insertada, guardando los lentes necesarios y, sobre todo, repasando una y otra vez cómo se usa la cámara en modo manual para diferentes tomas. Es nuestra mejor aliada para resolver imprevistos sin perder la calma. Como la vez que me quedé sin espacio en la tarjeta de memoria; no tenía otra, sabía que le iban a pedir la mano a mi clienta y lo peor era que ya comenzaba a ponerse el sol. Solo me quedaba mantenerme serena por fuera y nerviosa por dentro; el caos era real, pero tocaba solucionar como una campeona.

Estábamos en locación, en la playa para ser exactos. Así que, para ganar algo de tiempo y borrar algunas fotos de sesiones pasadas, me tocó inventarme temas de conversación mientras los dirigía a otro punto de la playa para una «mejor vista». Pensé: «Este no es el momento para que me esté pasando esto», y de pronto vi que en realidad, sin darme cuenta, los llevé al mejor lugar y sí estábamos en el momento perfecto. Fue entonces cuando comencé con las poses ensayadas previamente con el novio; llega el momento álgido donde finalmente… No logré la foto perfecta de la pedida que me hubiera encantado capturar, pero sí logré una de las mejores fotos de mi vida.

Porque en cada sesión aparecen pensamientos intrusivos que te hacen creer que no lo lograrás. Pero con el tiempo entiendes que cada una de las sesiones te enseña algo nuevo. El bello arte de la fotografía no solo se trata de capturar la imagen perfecta, sino de aprender, de confiar en uno mismo, de resolver, improvisar y, sobre todo, de amar lo que uno hace.

Autor: Andrea Cadenas Delgado

¡Hola! Soy Andrea. Fui tripulante de cabina por 14 años, y mi vida cambió cuando me convertí en mamá. A partir de ahí tomé muchas decisiones, entre ellas reinventarme, y hoy soy comunicadora en formación.

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