A través del arte, las personas podemos dejar escapar la mente de las diferentes situaciones a las que nos enfrentamos en la vida. Desde cualquier expresión, la muestra de colores, infinitas formas y texturas es capaz de desdibujar del pensamiento cualquier preocupación y disiparla, favoreciendo el pase a esa sensación de tranquilidad que todos necesitamos en algún momento para estar bien.
Es imprescindible aprender a observar lo que nos rodea; en la naturaleza, por ejemplo, un pequeño colibrí nos muestra su inmensa belleza, un abanico de colores y distintas tonalidades en su plumaje, convirtiéndose en una buena oportunidad para crear. También es importante demostrarnos a nosotros mismos cómo, con un poco de imaginación y creatividad, podemos darle forma y volver a darle un sentido a materiales como en esta ocasión: una lata vacía de atún, pinturas, pincel y mucho amor.
Empecemos lavando y secando bien la lata, con mucho cuidado de no hacerte daño con los bordes. Realizaremos tres huequitos en la base de la lata que será convertida en un tierno macetero, para que discurra el agua. Con un pincel y pintura blanca daremos una base para nuestro proyecto, y acto seguido, con todos los colores que tengas a la mano, empezaremos a dibujar y darle forma al pequeño colibrí. No tengas miedo de equivocarte; el plumaje distraerá la atención ante cualquier error; aquí todo es arte. Cuando lo tengas listo, déjalo secar, ponle un poco de tierra en el interior y una pequeña planta que no requiera mucha agua. Lo que para muchos solo serían desperdicios, ante nuestros ojos se convirtió en una muestra única de arte que adornará cualquier espacio del hogar y, al mirarlo, nos llenará de satisfacción.




