¡Hola a todos! Espero que estén muy bien y con ganas de comer algo rico y saludable. Hoy quiero contarles sobre Yura, un local que descubrí mientras paseaba por la Avenida Larco y que llamó mi atención de inmediato, ya que estaba repleto de personas de todas las edades, tanto en las mesas como haciendo fila para pedir, todo acompañado de una identidad visual con una estética peruana genial. Al ver que ofrecían alternativas saludables, me acerqué a indagar sobre sus opciones y la forma en que preparan sus productos; a diferencia de otros lugares donde no supieron darme razón, la empleada me respondió con mucha claridad y de forma muy natural. Con esa excelente atención y las explicaciones claras, me convencí por completo y decidí probarlo para confirmar por mí misma si realmente estaba tan rico como prometía.
De acuerdo con la información brindada en el local, nos explicaron que utilizaban yogur griego, endulzado con estevia, y que los sabores de helado cambiaban aproximadamente cada tres semanas. En la vitrina observé varias salsas y toppings como maní, coco, granola, chips de chocolate, crema kataifi y un brownie que, según nos indicó la trabajadora, estaba elaborado con avena. Valoré mucho poder preguntar sobre la preparación antes de pedir, lo que me permitió elegir libremente las alternativas que mejor coincidían con mi preferencia por opciones no excesivamente dulces.
Tras recibir toda esa información sobre el uso de yogur griego y estevia, pedí un helado mediano de durazno, al cual le agregué maní, coco y brownie como toppings, además de mantequilla de maní como salsa. Al probarlo, noté de inmediato que la textura era sumamente cremosa y suave, mientras que el sabor del durazno se sentía muy refrescante, logrando el equilibrio perfecto entre el dulzor y la acidez necesarios. Por todo esto, desde el primer bocado quedé encantada, ya que la combinación superó mis expectativas.
La experiencia me gustó tanto que decidí volver en una segunda ocasión por otro helado de tamaño mediano, eligiendo esta vez el sabor a naranja con menta acompañado de maní, granola, brownie y la misma salsa de mantequilla de maní. Al probarlo, encontré de nuevo su característica textura cremosa y descubrí cómo la naranja y la menta se distinguían con total claridad, lo cual hizo que me gustara aún más que el de durazno porque mantuvo de forma impecable el equilibrio entre dulzor, acidez y frescura.
Tiempo después volví por tercera vez y pedí el tamaño pequeño, aprovechando la genial opción de combinar dos sabores, por lo que elegí arándano con jamaica y sandía. Para acompañarlos, seleccioné brownie y coco como toppings, junto con la infaltable salsa de mantequilla de maní. Al probar la mezcla, los sabores se sintieron muy frescos e interesantes. Disfruté ambos tanto por separado como en conjunto. Además, la porción pequeña me pareció más que suficiente y la posibilidad de combinar los sabores me demostró la gran variedad y versatilidad que ofrece el local.
Después de estas tres visitas en horarios distintos, puedo afirmar que la atención siempre fue A1, pues el personal demostró un conocimiento impecable sobre la preparación y las opciones del menú. Esa transparencia me produjo mucha confianza desde el primer momento. Asimismo, cada postre satisfizo por completo mis ganas de comer algo dulce sin alejarme del tipo de alternativa que buscaba. Además, el precio me pareció bastante apropiado para la calidad ofrecida y, aunque el ambiente y la marcada identidad peruana del local me gustaron mucho, lo único que considero que podría mejorar es la fachada para hacerla aún más atractiva.
En cuanto a los costos, el helado mediano me costó S/12.50 e incluía tres toppings y una salsa, mientras que el pequeño me salió S/9.50 con dos toppings y una salsa. Noté que la carta también ofrecía alternativas como el Parfait Healthy (S/16.50), el Dúo Yura (S/14.50) o el Yura Bowl (S/20.50); sin embargo, no probé estos productos porque a simple vista sus combinaciones me parecieron más dulces o no coincidían del todo con mis preferencias. En general, los precios me parecieron adecuados para la cantidad, la atención y la libertad de personalizar cada helado. Además, durante las tres visitas encontré la vitrina, el mostrador y las mesas exteriores limpios y ordenados.
Sin duda, mi sabor favorito fue el de naranja con menta y definitivamente volveré pronto para descubrir las opciones que van cambiando. Recomiendo Yura con total seguridad, en especial a todas aquellas personas que busquen un postre equilibrado, no excesivamente dulce y con divertidas combinaciones para personalizar. Por supuesto, esta es una recomendación sincera basada en mi experiencia personal. ¡Espero que se animen a probarlo y lo disfruten tanto como yo! Les dejo la ubicación y unas fotos; hasta la próxima.





