Una gitana hermosa tiró las cartas, me dijo que Alianza sale campeón. Porque este grupo continúa demostrando que hace bien las cosas y que tiene un líder en el que creen y confían; se impuso en un partido en la altura de Cusco, una plaza que siempre nos fue complicada hace temporadas atrás. Pudo haber sido un partido mejor o incluso malo; son cosas del fútbol, pero el compromiso del grupo es total y eso no está en discusión. Son tres puntos que nos permiten ser líderes absolutos del Torneo Apertura a falta de dos fechas. Alianza Lima depende de sí mismo para cerrar el telón y celebrar con todo el pueblo blanquiazul.
En el primer tiempo, Cienciano tuvo más la iniciativa en un partido que fue marcado no solo por una, sino por varias polémicas y jugadas puntuales, la de siempre en cada fecha de nuestro campeonato. Garcés, el ecuatoriano metiendo un codazo a su homónimo Garcés, nuestro central; el árbitro no saca la roja, simplemente fue amarilla. Y la que desencadenó la inferioridad numérica del local, la expulsión, para mi gusto merecida, de Salazar tras una fuerte plancha sobre Castillo revisada por el VAR. Se terminaba el primer tiempo y el cero se rompía: un remate de Advíncula que despeja el portero rival dejando rebote; le queda perfecta para Marco Huamán y saca un derechazo letal y la manda a guardar, desatando un grito ahogado difícil de contener de una tribuna que creyó que el triunfo era posible, un grito que aún no dejaba la firma del campeonato, pero sí de pasos agigantados. En la parte complementaria, el local arriesgaba, tuvo más aproximaciones al área de Duarte, pero sin algún peligro; mientras tanto, Alianza, sólido atrás, haciendo tiempo y recuperaba balones para salir a la contra. Llegaban los descuentos, un centro que traía veneno, pivotea Aguilar y debajo del arco Succar erra «A lo Cavani», una situación inmejorable para poner el empate, un déjà vu de lo que fue aquella inolvidable jornada de Libertadores en la Bombonera. Con el corazón sostenido con la mano, el partido termina y la algarabía se desata.
Es complicado elegir una figura cuando todo el equipo es el protagonista de una película que puede cerrar con final feliz. Pero no quiero dejar de mencionar el semestre que está metiendo Marco Huamán, un jugador predestinado, que no estuvo en planes a inicios de año y regresó al club para consolidarse en el equipo de Guede, premio por la resiliencia y el profesionalismo. Quizás no sean tres puntos que signifiquen un campeonato, quizás queda un tramo por disputar, pero con la esperanza de que el fútbol nos pueda devolver algo más de un título, tras tres años de agobio y sufrimiento. Mi corazón blanquiazul no pide calma, pide gritar campeón este sábado a las diez y cincuenta de la noche.
Créditos: Club Alianza Lima, Liga de Fútbol profesional-Perú, Futbolperuano.com.




