Cerro Azul: playa, gastronomía y aventura en un solo destino al sur de Lima

Uno de los destinos turísticos al sur de Lima se encuentra ubicado en Cerro Azul, un lugar que te permitirá conectar con la belleza de la naturaleza a través de su playa. Cuenta con un muelle instagrameable y amplio; permite a los visitantes disfrutar de la brisa del mar y de la pesca artesanal. A unos metros, en una zona rocosa y elevada, se encuentra el faro de Cerro Azul, un lugar donde muchas personas suelen subir para disfrutar de la vista panorámica y capturar recuerdos de su visita.

En Cerro Azul encontrarás diversos restaurantes cerca del mar. Si buscas un buen dúo marino de ceviche con chicharrón de pescado o mixto, una parihuela con su porción de yuca o arroz blanco, o chaufa de mariscos, puedes visitar el restaurante “Sabores Marinos”. Sus platos se destacan por su buena sazón, presentación impecable y pescado fresco. Cada plato vale la pena, ya que todo es preparado al instante. Cuenta con alternativas criollas y cortesía si te encuentras de cumpleaños.

Si de realizar un deporte de aventura se trata, Cerro Azul te ofrece paseos en cuatrimoto de 20 a 45 minutos, con recorridos a orillas del mar y alrededores. Lo increíble es que se cuenta con un guía que te permitirá disfrutar de la zona y vivir la adrenalina con el equipo de seguridad adecuado; realizarás paradas para capturar esos momentos. Por el contrario, si lo tuyo es disfrutar del mar más de cerca, el surf es otra alternativa muy recomendada, ya que sus olas permiten vivir una experiencia emocionante sobre la tabla.

Créditos: Wikipedia

Andher sobre Ruedas

VIAJE A HUALLAY – PASCO

Una de las experiencias más anecdóticas que tengo fue la idea loca de viajar en motocicleta hasta Pasco, más específico, El Bosque de Piedras de Huallay. La idea inició como un plan entre amigos para tener nuestra primera ruta medianamente larga. Donde podamos sentir el cambio de clima, los distintos caminos que hay y tener esa sensación de aventura que solo se vive manejando.

Partimos un sábado a las 4 am, donde despiertas y casi ni duermes por la emoción. Antes de salir, ya debiste dejar lista tu maleta con agua, piqueos, herramientas y ropa para el frío. También dejar la maleta en la moto para no terminar fatigado por cargar la mochila. Después de revisar que todo esté bien, era momento de dirigirse a encontrarse con los amigos, llenar gasolina y arrancar la ruta.

La ruta empezó tranquila por la Panamericana, pero mientras avanzábamos, el clima cambiaba. Pasando por Chosica, ya sentías el sol caliente y el polvo típico del camino. Más adelante, en Canta, el frío empezó a abrazarnos y, pasando dicho pueblo, empezó a caer granizo. Al llegar a Huallay, ver esas piedras gigantes cubiertas por las inmensas nubes hacía parecer que estabas en otro planeta, haciendo que toda la aventura valiera la pena.

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