La primera vez que fui a Café Sur me llamó la atención que no se sintiera como una cafetería tradicional. El lugar tiene un ambiente tranquilo y acogedor, ideal para conversar o pasar una tarde relajada. Está ubicado en San Isidro y destaca por combinar cafetería y librería en un mismo espacio. El ambiente es silencioso, con música suave y una terraza bastante cómoda.
Durante mi visita probé café y postres mientras recorría el espacio. Me gustó que el ambiente se sintiera relajado y nada apresurado. En cuanto a precios, me parecieron intermedios considerando la experiencia y el lugar. Es una buena opción para planes tranquilos, estudiar, leer o reunirse con amigos en un espacio más calmado.
Lo que más rescato de Café Sur es que no solo destaca por la comida, sino también por la experiencia completa. La decoración, la iluminación y la librería crean un ambiente diferente al de otras cafeterías. Lo recomendaría para quienes buscan una salida tranquila por la noche en San Isidro y prefieren lugares acogedores sobre opciones más concurridas.
Si me dieran a elegir entre cuál ha sido mi viaje favorito y cuál el más extremo, el Salar de Uyuni en Bolivia se lleva el primer lugar desde lejos. No solo por sus hermosos y únicos paisajes, ya que es el desierto de sal más grande del planeta, sino porque para llegar hasta ahí se necesita una resistencia única, lo que convierte la experiencia en algo realmente gratificante. Sin contar los peligros que nos acechan como mujeres viajeras, el mal de altura (soroche) para quienes estamos acostumbradas al nivel del mar en Lima, y el cambio de clima extremo como el de Uyuni, hacen que este viaje sea toda una aventura digna de relatar.
En mi corta vida ya he tenido la dicha de visitar dos veces este enigmático lugar.
Corría el año 2016 y, con 23 años, decidimos con un par de amigas más tener las vacaciones de nuestras vidas. Todo parecía coincidir: nos daban 10 días de vacaciones en la empresa donde laborábamos las tres. Y lo programamos para enero, el mes propicio para visitar el Salar, ya que la temporada se presta para avistar los famosos espejos de agua. El desierto de sal de Bolivia se había convertido en un lugar de ensueño y viral en redes sociales.
En ese entonces, la inteligencia artificial todavía no se desarrollaba como ahora; teníamos que armar el itinerario en Excel, con las fechas, horarios de salida de los buses, tiempo de viaje y presupuesto. Precisamente yo me encargué de ese detalle, armé el documento y ya estábamos listas para el viaje. Compramos los vuelos dos meses antes aprovechando las ofertas de los Cyber Days, con la ruta Lima – Arequipa.
El día del viaje era precisamente en la madrugada del 1 de enero del 2016. El plan era pasar la Nochebuena con la familia y luego salir para el aeropuerto. Todo marchaba bien, pero yo no me había atrevido a pedirle permiso a mi madre. ¡Grave error! Recuerdo que, a pocas horas de tener que salir, le comenté del viaje, a lo que me respondió con un rotundo “NO”. No había forma de que cambiara de opinión, se molestó, no le gustaba que yo viajara, decía que yo solo pensaba en viajar, que no debía gastar el dinero en eso y que era peligroso. En la mente de mi madre solo había un NO como respuesta. Al igual que en mi primer viaje de niña, lloré y lloré a su lado, pero a diferencia de esa vez, se negaba a dejarme ir.
Cuando se agotaba el tiempo y casi al dar por perdido mi vuelo, me dijo “mi vida” y que este sería el último viaje al que me daba permiso ir (gracias, mami, te amo por preocuparte por mí). La abracé muy fuerte y salí volando. Agarré un taxi de la calle, ya que las aplicaciones de transporte todavía no eran muy populares. Llegué al aeropuerto con las justas, ¡pero llegué! Mis amigas me abrazaron y nos fuimos rumbo a Arequipa.
En esa ocasión hicimos la siguiente ruta. Las horas de viaje y los costos por tramo fueron los siguientes:
Lima – Arequipa (En vuelo): 1 hora y 30 min/ S/. 190.00
Arequipa – Juliaca (Bus): 4 horas y 30 min/ S/.25.00
Juliaca – Desaguadero (Combi): 3 horas y 30 min / S/. 15.00
Desaguadero – La Paz (Minivan): 2 horas/ S/. 12.00
La Paz – Oruro (Flota): 3 horas y 30 min/ S/.20.00
Oruro – Uyuni (Flota): 4 horas y 30 min/ S/.30.00
Estuvimos un par de días disfrutando de la ciudad de Uyuni y el Salar. Hicimos full days que en ese entonces nos costaban 70 soles por día y por persona, incluían almuerzo buffet y traslados. Conocimos el Cementerio de Trenes, el Hotel Museo de Sal, la Isla Incahuasi, los ojos de sal, el poblado de Colchani. Nos tomamos fotitos divertidas con perspectiva; en el Salar, los guías se convierten en verdaderos fotógrafos creativos. ¡Definitivamente, el Salar de Uyuni es uno de esos destinos mágicos que se deben visitar al menos una vez en la vida!
Llevamos S/.700 soles cada una, lo que nos alcanzó para los hospedajes (que en promedio nos salían en 60 soles por noche en una habitación triple). La comida en Bolivia es muy económica, así que no gastamos tanto; compramos souvenirs y pudimos sobrevivir tranquilamente esos 10 días.
Sin embargo, ese viaje “bonito” tuvo dos giros inesperados. El primero fue cuando llegamos a La Paz muy de noche. Como chicas ingenuas, nos confiamos de una persona desconocida. Recuerdo perfectamente que estábamos en el Paradero Cementerio en La Paz y debíamos dirigirnos al terminal para alcanzar a la “flota” (así llaman en Bolivia a los buses interprovinciales). El lugar era desolado y con escasa iluminación pública. Ahí junto a nosotras había una mujer, tenía la apariencia de ser una señora joven, ella nos preguntó hacia dónde íbamos. Le contamos nuestro destino y nos dijo que justamente ella también iba para allá; nos alegramos de estar acompañadas por otra mujer. Justo apareció un taxi. La escena pintaba bien, subimos al vehículo y mientras avanzaba, subieron dos hombres y se sentaron en el asiento del copiloto. Ellos afirmaron ser policías, nos relataron una historia confusa: dijeron que horas antes unas turistas peruanas, como nosotras, llevaban drogas en sus maletas, insistieron en que las conocíamos, lo cual negamos rotundamente. El vehículo avanzaba y los hombres seguían diciéndonos frases que mi mente ha decidido olvidar. La zona a la que se dirigía el taxi se veía más oscura; indudablemente ya no era hacia el terminal.
Entre tanta confusión, solo recuerdo los gritos de una de mis amigas. Yo abrí las ventanas para que los gritos se escucharan por las calles. Nos amenazaron y nos bajaron del taxi, con un miedo terrible. Recuerdo que nos arrinconaron contra la pared y hasta ahora no me explico qué hizo que nos tiraran las maletas y se marcharan como un rayo, los hombres y la mujer. No pasó a más que un terrible susto.
El otro recuerdo no tan bonito fue a nuestro regreso, que por cierto hicimos la misma ruta, solo que esta vez nos quedamos unos días en Arequipa. Como era nuestra primera vez alquilando un hotel, no nos percatamos de la hora de salida y pensamos que podíamos dejar la habitación por la tarde; no sabíamos que a partir del mediodía ya cobraban una tarifa extra. Así que como consejo: siempre pregunten la hora del check-out. Estuvimos listas para salir del hotel a las 4 de la tarde, la hora exacta para llegar al aeropuerto y volar rumbo a Lima. Lo que no sabíamos era que perderíamos el vuelo, ya que la administradora del hotel nos retuvo porque nos habíamos pasado de la hora de salida. Nosotras ya no teníamos ni un sol más; lo que teníamos era el pasaje exacto para llegar a casa, no había Yape en ese entonces.
Para dejarnos ir, nos obligó a dejar limpia la habitación como lo haría un personal de limpieza: cambiamos sábanas, barrimos y trapeamos. Muy tristes, llegamos a las justas al terminal de buses. Una de mis amigas consiguió que un familiar nos prestara dinero para los pasajes de regreso, le transfirió a su cuenta. Ahora que lo pienso y escribo estas líneas, hubiese sido mil veces mejor prestarnos para pagar el día extra en el hotel que perder los vuelos, pero, en fin, queda como lección y anécdota.
Datos extras:
Platos imperdibles: Los platillos que más nos gustaron de Bolivia fueron el Thimpu de cordero, que se puede encontrar fácilmente en el mercado Yungas.
Y el plato bandera, el Silpancho, un tipo de carne gigante acompañado de una rica ensaladita criolla (tomate y cebolla) picada en diminutos trozos, se puede encontrar en el restaurante Silpich’s con un sabor súper casero.
Para el frío y la altura: Lo que no te puedes perder de Bolivia son sus incomparables calditos de cordero, son demasiado buenos para resistir el frío y te dan una fuerza increíble para el viaje. No olvides los mates de coca para el mal de altura y el refresco de hueso, preparado a base de canela, clavo y durazno deshidratado para acompañar tus comidas.
Este grandioso viaje no solo me regaló aventuras y paisajes increíbles, me enseñó de resiliencia y aprendí que es importante disfrutar la vida en medio de las dificultades que se puedan presentar en el camino.
“feliz décimo cumpleaños Bonney” las últimas palabras que pronunció antes de perder por completo su memoria. El personaje de Kuma se ha consolidado como uno de los personajes más memorables de toda la obra de one piece, conocer su trasfondo fue de los momentos más emocionales y desgarradores tanto para los lectores del manga como para los espectadores del anime.
Es imposible no hablar de este personaje sin tener sentimientos encontrados. El hombre que lo perdió todo y renunció a su humanidad para salvar a su hija adoptiva es el mayor acto de amor y bondad pura de la serie. Catalogado por mayor parte del fandom como el mejor flashback de one piece, si su historia ya nos hizo llorar en el formato impreso, revivirla en el anime complementado con música y las actuaciones de voz es una experiencia devastadora.
Kuma tuvo una de las vidas más duras de la ficción. Motivos para rendirse no faltaron, pero nunca dejo de avanzar. Desde niño cargó con el peso de pertenecer a la raza de los bucaneros, un linaje maldito por le Gobierno Mundial que los condenó a la esclavitud por lo cual perdió a sus padres. Vio sufrir a Jinny, la mujer que amaba, quien murió a causa de una terrible enfermedad tras ser víctima de los dragones celestiales. Se hizo cargo de Bonney, que heredó la misma enfermedad mortal; para salvarla, el único trato posible con la marina y el Dr. Vegapunk fue convertirse en un arma viviente renunciando a su voluntad.
“Corre y no dejes de correr”, a pesar de los brutales golpes que le dio la vida Kuma nunca dejo de sonreír ni de soñar con un mundo en el que todos fueran libres manteniendo viva la esperanza de encontrar al Dios del sol, Nika. Dio su última esperanza en salvar al pirata que traería el verdadero amanecer del mundo: Monkey D Luffy. Un personaje trágico, un padre ejemplar y, sin duda, un verdadero HÉROE.
Cuando te sientas por primera vez en el módulo de la oficina, colocarte la vincha de atención y esperar a que el sistema empiece a asignar llamadas de forma automática genera una tensión real que ningún manual de administración te puede explicar. En las capacitaciones de iniciación nos suelen vender la falsa idea de que si seguimos un speech estructurado de manera ordenada los clientes van a reaccionar de forma lógica.
Sin embargo, una vez estando en gestión nos damos cuenta de que la realidad es muy distinta, porque estamos tratando con emociones humanas, no con robots. Durante el día a día, lidiamos con situaciones difíciles que no aparecen en las diapositivas de capacitación: desde el cliente que grita para descargar su frustración, el que miente por vergüenza de no tener un sol en el bolsillo, hasta el que llora porque acaba de perder su empleo o quebró en su negocio.
Por eso, una negociación no se basa en seguir un guión frío ni actuar como un robot en automático. La clave para lograr un acuerdo exitoso está en entender que la única manera de rescatar una llamada difícil es escuchar al cliente y conectar de manera humana y honesta para poder buscar una solución que realmente lo ayude.
Al principio, yo también regresaba a casa con un dolor de cabeza horrible y el ánimo por los suelos, creyendo que cada grito de los clientes era algo personal contra mí, o simplemente pensando que no podía controlar la situación y no daba la talla. Todo eso cambió cuando recibí la llamada de un usuario muy desesperado que tenía una deuda enorme; ni bien contesté, empezó a hablar de manera prepotente e insultar por los anteriores contactos que tuvo, reclamando que nadie le había dado una solución o ayuda.
En todo manual del gestor nos piden ponernos firmes, dar una advertencia para mantener el respeto mutuo y cortar la llamada en caso de que empeore la situación; pero lo que hice fue todo lo contrario. Decidí mutearme un momento, respirar hondo y quedarme callada escuchando toda la molestia que estaba atravesando, para así no perder la compostura y pensar muy bien cuál iba a ser mi próximo movimiento.
Cuando terminó de desahogarse, retomé la llamada con un tono de voz muy suave y lo más tranquila que pude, diciéndole que entendía su frustración y que estaba ahí para que busquemos juntos una solución que se ajuste a su situación y posibilidad de pago. Al sentir que lo trataba como a un ser humano, el señor se disculpó por los gritos y pudimos cerrar un buen acuerdo de pago ese mismo día. Esa pequeña dosis de paciencia y mantener la calma sirvieron para salvar una cuenta que ya daba por perdida.
Este blog nace para ser como ese compañero veterano que se sienta al lado tuyo y te da esos trucos que sí funcionan para asegurar tus comisiones del mes sin morir en el intento. El fin de esto es darte una mano en la gestión a través de tres secciones pensadas para ti: el Manual de Campo, donde compartiremos tips psicológicos sencillos para enfrentar a clientes difíciles junto a anécdotas reales de llamadas que salieron muy bien (y otras que fueron un desastre); los Hacks de Oficina, un rincón donde te recomendaremos programas y aplicaciones útiles para tu gestión que te ayudarán a tipificar más rápido y trabajar sin tanto estrés; y el After Office, un espacio dedicado a cuidarte fuera de gestión con ejercicios para estirar la espalda tras ocho horas sentados y planes divertidos para disfrutar el fin de semana. Te invito a quedarte y formar parte de esta comunidad, a contarnos tu experiencia más difícil o divertida en gestión, y a compartir este artículo con tus compañeros de oficina para poder salvar a ese amigo que lo necesita.
La temporada 2018 dejó uno de los momentos más tensos para los hinchas de Universitario. Más allá de los resultados, fue un año que puso a prueba la fidelidad de toda una hinchada.
Muchos recuerdan a Universitario por sus títulos, sus ídolos o las tardes históricas en el Monumental. Pero los verdaderos hinchas también recuerdan los momentos más difíciles, esas temporadas donde apoyar al club significaba sufrir cada partido como si fuera una finál. Para mí, el 2018 fue uno de esos años que marcaron mi forma de vivir el fútbol. Más que una mala campaña, fue una etapa donde el miedo y la incertidumbre se sentían tanto en la cancha como en las tribunas.
Recuerdo que cada fecha se vivía con tensión. Las redes sociales explotaban después de cada resultado y los hinchas discutían constantemente sobre jugadores, entrenadores y decisiones del club. Había frustración, cólera y muchas críticas, pero aun así el estadio seguía teniendo gente alentando. Eso fue algo que me hizo entender que el hincha de Universitario no solo aparece cuando el equipo gana. En los peores momentos también está presente, incluso cuando parece que todo va mal.
Uno de los aspectos que más me impactó de esa temporada fue cómo cambió el ambiente alrededor del club. Ir al estadio o ver un partido ya no era solamente entretenimiento, también era preocupación. Cada punto importaba demasiado y cualquier error parecía acercar más al equipo a una situación histórica que nadie quería vivir. Aun así, el apoyo nunca desapareció completamente. Muchos hinchas criticaban al equipo, pero seguían acompañándolo, porque al final el sentimiento por Universitario es más fuerte que cualquier mala campaña.
Con el tiempo entendí que temporadas como esa también forman parte de la identidad de un club grande. No todo puede ser celebrar campeonatos o recordar victorias importantes. A veces, los momentos más difíciles son los que más unen a la hinchada y los que hacen que uno valore mucho más todo lo que viene después. El 2018 dejó críticas, discusiones y malos recuerdos, pero también demostró que la pasión por Universitario sigue viva incluso en las etapas más complicadas.
Hoy, cuando veo al equipo en una situación diferente, todavía recuerdo todo lo que se vivió durante ese año. Y aunque fue una temporada dura, creo que también sirvió para demostrar qué significa realmente ser hincha: apoyar incluso cuando las cosas no salen bien. Porque cualquiera celebra en las buenas, pero muy pocos permanecen en las malas.
La vida a través de los años me colocó en situaciones en las que debía defender mi postura escéptica y razonable frente a creencias populares que son consideradas verdades incuestionables por la gran mayoría de personas.
Desde que tengo uso de razón, considero que tengo muy poca tolerancia al pensamiento mágico, al lenguaje de consuelo fácil y a las creencias sin un fundamento sólido, sin sustento científico: el karma, las cábalas, los horóscopos, la brujería, la idea de seres superiores que intervienen en nuestras vidas. Esta es una experiencia de vida en la que el criterio se impone sobre las creencias vacías de validación científica.
Tengo una buena amiga que, un buen día, me cuenta muy emocionada: «He conocido a un chico muy guapo, es muy lindo, muy caballero… y lo mejor de todo es que es Aries. Es como yo, Aries, nos parecemos mucho. Estoy sumamente ilusionada». Yo le digo: «¿De qué me estás hablando? Con un tono sarcástico muy mío. Cuéntame un poco más». Y me relata las circunstancias en las que lo conoció. A los pocos meses, esa misma amiga vuelve, pero ya no emocionada, sino golpeada por la realidad: ese muchacho «Aries» resultó ser un tipo depresivo, vago, manipulador, pusilánime, violento, una persona dañada; alguien que incluso llegó a agredirla. Con un tipo de personalidad totalmente diferente a la de ella, que fue criada en un ambiente familiar sano. Entonces le dije: «En vez de creer en fantasías, en esas ideas cómodas de los signos del zodíaco, debiste tener un ojo más analítico, más punzante; observar sus actitudes, conocer a la persona» No ponerte un velo de ilusión solo porque “es Aries”, como tú. Tu teoría, tu creencia en los signos, resultó débil, porque no resistió el contacto con la realidad. Mira, le dije: la ley de gravedad de Newton es comprobable y tiene un criterio que los horóscopos no tienen: la replicabilidad. Si yo tomo una piedra y la suelto, cae. Si tú haces lo mismo, cae. Si cualquier persona lo hace, cae. Es un fenómeno reproducible. Si no ocurriera, la teoría se pondría en duda, se corregiría o se descartaría. Ahí está la diferencia. En cambio, los horóscopos no cumplen ese criterio. Si juntas a cincuenta personas «compatibles» según sus signos, obtendrás resultados completamente dispares: algunos se llevarán bien, otros se odiarán, otros se destruirán, otros serán infieles. No hay predicción real, solo interpretaciones a posteriori. También está el caso de otra amiga, «Géminis». Me dice: “Mi pareja es Géminis, es como yo, mi vidente me dijo que es el hombre de mi vida”. Y resulta que él le fue infiel, tenía una personalidad totalmente diferente a la de ella, era alcohólico, la engañaba con múltiples personas, incluso con prostitutas y travestis. Y otra vez, la misma historia: la realidad desmintiendo la creencia. Pero ni siquiera hay que ir tan lejos. En mi propia experiencia, habiendo nacido en marzo, soy absolutamente distinto a otras personas que han nacido el mismo día que yo. No compartimos rasgos esenciales, ni patrones claros que justifiquen esa supuesta influencia. Y lo mismo ocurre con mi entorno: mi tío, Sagitario, es completamente distinto a una amiga Sagitario que conozco. Ella ama el arte, la música, la noche, salir, beber. Mi tío es todo lo contrario: es hogareño, no toma, no le interesa la música ni el arte en absoluto. Entonces, ¿dónde está la coherencia? La personalidad humana se define con la herencia genética, la experiencia de vida, factores sociales, culturales, económicos; no la posición de los planetas. Las definiciones de los horóscopos están blindadas contra el error: siempre hay una salida para que nada falle. Si no encaja, entonces “es Piscis de marzo, no de febrero”, “su ascendente es otro” o “está en una etapa de autoconocimiento”. El resultado nunca importa, porque siempre se puede reinterpretar. Es un sistema que no se pone a prueba, sino que se justifica a sí mismo. Nunca pierde, porque nunca arriesga nada. La ciencia hace lo contrario: se expone al error, muestra dónde falla y, cuando falla, se corrige. Por eso avanza. Lo otro no es conocimiento: es una creencia diseñada para no perder jamás… incluso cuando está equivocada. Estos sistemas están diseñados para no fallar nunca. Sus mensajes son lo suficientemente vagos, lo suficientemente reinterpretables, como para adaptarse a cualquier resultado. Están blindados contra la refutación. La ciencia, en cambio, hace exactamente lo opuesto: muestra dónde falla, se expone al error, se corrige. No se protege de la realidad; se somete a ella. Estas creencias no consuelan: atrofian el pensamiento crítico. Y sin eso, solo queda autoengaño.
En un entorno donde las ideas se aceptan sin cuestionamiento, nace Duda Metódica como un espacio dedicado a analizar, contrastar y reflexionar. Este proyecto tiene como objetivo poner bajo la lupa de la duda, creencias populares que forman parte de la vida cotidiana, pero que pocas veces son examinadas con rigurosidad, con el enfoque crítico necesario para obtener evidencia comprobable.
Aquí encontrarás contenidos que abordan temas como los horóscopos, los fenómenos paranormales, los milagros y otras creencias extendidas. El objetivo no es imponer verdades únicas, porque caeríamos en el mismo facilismo que criticamos, sino ofrecer herramientas que permitan diferenciar entre lo que se cree y lo que realmente puede demostrarse.
Duda Metódica es una invitación a pensar con mayor profundidad, a cuestionar lo evidente y a construir una mirada más consciente sobre la realidad. Este espacio está dirigido a quienes buscan respuestas más allá de la costumbre y la tradición.
¡Los domingos son más felices cuando gana el Sport Boys! En una noche de emociones y desenfreno, Sport Boys volvió al triunfo, jugando al futbol, jugando bien y con ese empuje que caracteriza al chalaco, derrotó 1-0 a Cusco FC. Con estos tres puntos, momentáneamente el equipo sale de la zona de descenso, ya que estaba obligado a sumar, debido a que los otros equipos que están en la zona baja de la tabla del torneo Apertura, como Atlético Grau y Cajamarca FC, ganaron sus respectivos partidos.
Destacar los puntos altos del equipo, empezando por el arquero Diego Melián, el cual viene siendo clave partido a partido con sus atajadas y seguridad bajo los tres palos; por otro lado, con la incorporación de Carlos Zambrano, la defensa ha ganado jerarquía y un orden notorio gracias a la experiencia del exjugador de la selección peruana. Además, se valora el esfuerzo y el gran juego de la otra nueva incorporación, que es Miguel Trauco, el cual, al jugar en esta nueva posición (volante ofensivo), le ha dado un nuevo aire al equipo gracias a su técnica.
El gol vino gracias a una jugada individual del que siempre está ahí, el goleador del equipo, Luciano Nequecaur, que con una gran definición venció al arquero Pedro Díaz. El gol vino con suspenso, ya que había sido anulado por un supuesto offside cobrado por el juez de línea, pero luego de que el árbitro principal Joel Alarcón fuera notificado por el VAR, el gol fue dado por válido, desatando la locura en el estadio Miguel Grau del Callao.
En el tarot tenemos señales importantes para saber cuándo estamos siendo migajeros, aunque claramente no queramos aceptarlo. Porque sí, a veces las cartas te están gritando “ahí no es” y uno sigue esperando el mensaje que nunca llega.
Lo primero es entender qué cartas, dentro de una tirada, pueden indicar que estamos en un espacio emocional que ya no es para nosotros. Ese lugar donde seguimos por costumbre, por apego o porque pensamos que las migajas eventualmente se convertirán en un pan completo.
Hablemos de las copas. Estas cartas representan el aspecto emocional y espiritual dentro del tarot. Hablan de sentimientos, vínculos y emociones. Pero también pueden mostrar dependencia emocional, nostalgia y personas que viven más de ilusiones que de realidades.
Nos enfocaremos en dos cartas que definitivamente no quieres ver si ya sospechas que estás siendo migajero profesional.
La primera es el Cinco de Copas. La carta muestra a una persona vestida de negro mirando las copas derramadas frente a ella. Esta carta habla de tristeza, apego al pasado y falta de superación emocional. Es la clásica energía de seguir detrás de alguien porque vivimos de los recuerdos y seguimos creyendo que “quizás todavía hay una oportunidad”. Básicamente: sufrir por alguien que probablemente ya está durmiendo tranquilo.
La segunda carta es el As de Copas invertido, una carta que representa perfectamente las migajas emocionales. Cuando aparece al derecho, es una carta hermosa relacionada con amor y apertura emocional. Pero invertida cambia totalmente. Habla de personas que te ilusionan y luego desaparecen. El típico: “me gustas, pero no estoy listo”, “te extraño”, “perdón por desaparecer”. Mucho love bombing, poca responsabilidad afectiva. Amor en cuotas y encima sin intereses.
Ahora pasemos a las espadas, cartas relacionadas con la mente, la ansiedad, los conflictos internos y las verdades incómodas que normalmente no queremos aceptar.
El Dos de Espadas es una carta que fácilmente te hace preguntar: “¿por qué sigo aquí?”. Representa a una persona con los ojos vendados sosteniendo dos espadas. Y honestamente, la carta ya explica todo. Habla de alguien que no quiere afrontar la verdad y prefiere quedarse recibiendo lo poco que tiene antes que tomar una decisión incómoda. Es quedarse en un vínculo por costumbre aunque claramente no haga bien.
Otra carta muy parecida es el Ocho de Espadas. Aquí vemos a una persona rodeada de espadas, también con los ojos vendados. La diferencia es que esta carta habla de sentirse atrapado mentalmente. Sobrepensar demasiado, analizar cada mensaje, cada reacción y cada silencio. Quedarte pensando si deberías irte o seguir esperando migajas emocionales porque “quizás mañana cambia”.
Y finalmente llegamos a la carta más migajera de todo el tarot: el Cinco de Oros.
Esta carta representa carencia emocional, abandono, inseguridad y problemas de autoestima. Es literalmente la carta de conformarse con migajas por miedo a quedarse solo. La energía del: “al menos me responde”. Y sí, duele porque probablemente todos hemos estado ahí alguna vez.
Como tarotista, puedo ayudarte a entender mejor tu situación emocional y darte claridad sobre lo que estás viviendo, ya sea mediante lecturas o rituales enfocados en amor propio, apertura de caminos y energía emocional.
Pero si quieres empezar con algo sencillo y low cost, puedes hacer este pequeño ritual para trabajar el amor propio y dejar de aceptar migajas.
Necesitarás una vela rosada. Escribe tu nombre de abajo hacia arriba. Luego coloca un poco de manzanilla alrededor y embadurna la vela con un poco de miel. También puedes echarle el perfume que uses normalmente para conectar la energía contigo.
Después coloca la vela en un plato con canela molida alrededor. Cuando la prendas, recita con intención:
“Merezco el amor que me doy. Merezco alegría, reciprocidad y paciencia. La luz de esta vela ilumina mi camino y fortalece el amor que tengo por mí.”
Mientras la vela esté prendida, revisa cómo va reaccionando. Si deseas, puedes escribirme a mi Instagram Franivortex y puedo ayudarte a interpretar la energía de la vela y su significado.
Recuerda algo importante: nunca aceptes migajas cuando puedes sentarte en la mesa completa.
Desde la cola, los fanáticos de Candelabro se hacían escuchar entre cantos y gritos de “Fujimori nunca más”. En medio de elecciones, el concierto terminó convirtiéndose en un espacio donde muchos jóvenes mostraron su descontento ante lo que estaba sucediendo políticamente en el Perú. Cuando las puertas se abrieron, el ambiente ya se sentía cargado de algo más que música.
Basto con escuchar la intro de «Fracaso» para que el público se haga sentir un sentimiento de tristeza, rabia, enojo y cansancio. Ver a las personas llorando mientras coreaban «ante todo este fracaso habrá que levantarse a trabajar», una frase tan fuerte y tan realista para varios jóvenes y solo eso, Candelabro, pudo transmitir a través de su música.
Y finalmente llegó la canción que todos esperaban, arengando «china de mierda» y formándose para el pogo. Empezó a sonar «Pecado». El público estaba tan emocionado que se escuchaban más las voces del público que las de la banda. Candelabro decidió cambiar parte de su canción haciendo mención a Fujimori, lo que generó que el público logre su catarsis.