La temporada 2018 dejó uno de los momentos más tensos para los hinchas de Universitario. Más allá de los resultados, fue un año que puso a prueba la fidelidad de toda una hinchada.
Muchos recuerdan a Universitario por sus títulos, sus ídolos o las tardes históricas en el Monumental. Pero los verdaderos hinchas también recuerdan los momentos más difíciles, esas temporadas donde apoyar al club significaba sufrir cada partido como si fuera una finál. Para mí, el 2018 fue uno de esos años que marcaron mi forma de vivir el fútbol. Más que una mala campaña, fue una etapa donde el miedo y la incertidumbre se sentían tanto en la cancha como en las tribunas.
Recuerdo que cada fecha se vivía con tensión. Las redes sociales explotaban después de cada resultado y los hinchas discutían constantemente sobre jugadores, entrenadores y decisiones del club. Había frustración, cólera y muchas críticas, pero aun así el estadio seguía teniendo gente alentando. Eso fue algo que me hizo entender que el hincha de Universitario no solo aparece cuando el equipo gana. En los peores momentos también está presente, incluso cuando parece que todo va mal.
Uno de los aspectos que más me impactó de esa temporada fue cómo cambió el ambiente alrededor del club. Ir al estadio o ver un partido ya no era solamente entretenimiento, también era preocupación. Cada punto importaba demasiado y cualquier error parecía acercar más al equipo a una situación histórica que nadie quería vivir. Aun así, el apoyo nunca desapareció completamente. Muchos hinchas criticaban al equipo, pero seguían acompañándolo, porque al final el sentimiento por Universitario es más fuerte que cualquier mala campaña.
Con el tiempo entendí que temporadas como esa también forman parte de la identidad de un club grande. No todo puede ser celebrar campeonatos o recordar victorias importantes. A veces, los momentos más difíciles son los que más unen a la hinchada y los que hacen que uno valore mucho más todo lo que viene después. El 2018 dejó críticas, discusiones y malos recuerdos, pero también demostró que la pasión por Universitario sigue viva incluso en las etapas más complicadas.
Hoy, cuando veo al equipo en una situación diferente, todavía recuerdo todo lo que se vivió durante ese año. Y aunque fue una temporada dura, creo que también sirvió para demostrar qué significa realmente ser hincha: apoyar incluso cuando las cosas no salen bien. Porque cualquiera celebra en las buenas, pero muy pocos permanecen en las malas.




