Es tan profundo el sentimiento de la nostalgia cuando nosotros mismos vamos cambiando piezas para nuestra vida, creando recuerdos que nos marcaron y que de alguna manera están siendo parte de nosotros. Es curioso cómo no darse cuenta de que el tiempo pasa rápido, sin imaginar que algún día extrañaremos momentos que hoy forman parte de nuestras memorias y fotos.
¡Hola a todos! Espero estén teniendo un lindo día. ¿Alguna vez has extrañado una época de tu vida, sabiendo que ahora estás en un mejor momento? ¿O te has preguntado en qué momento empezó a cambiar? Estas son solo dos preguntas de tantos millones que podemos tener. Cuando era niña, siempre deseaba que mi cumpleaños fuera lo más rápido posible para que mi edad se sintiera más grande. Los mayores me respondían que disfrute la edad que tengo. En ese momento, no imaginaba cuánto cambiaría mi forma de ver la vida con el paso de los años, ni tampoco qué sería la palabra «disfrutar» para una niña en ese entonces.

Es curioso cómo, con el tiempo, una simple foto nos lleva a recordar cómo era estar ahí; también me pasa que, a veces, no tengo presente un recuerdo hasta que encuentro algo que me hace revivirlo. A mi corta edad me di cuenta de que vivimos momentos que más adelante vamos a extrañar. Por eso es tan bonito guardar recuerdos, tomar fotos en cada momento, porque nos llevará a hacer memoria de todo lo que pasó en ese entonces. Al final, no se trata de vivir pensando en cuánto vamos a extrañar lo que tenemos, sino de aprender a valorar cada momento, personas, risas y experiencias. Porque detrás de cada pequeña cosa termina convirtiéndose en ese día de querer estar un ratito más. No esperemos a que el tiempo pase para reconocer lo bonito que fue esa etapa o experiencia, ni a que alguien se aleje para valorar lo que significaba tenerlo cerca.
Estoy segura de que sus temas favoritos de ustedes son estos tipos de pensamientos, acompañándolos con la reflexión.
Recuerden que los recuerdos se vuelven a hacer y las fotos se vuelven a tomar, así que no dejemos de disfrutar lo que tenemos hoy por extrañar lo que tuvimos ayer.




