Cuando caminas por la ciudad de Lamas, ubicada en San Martín, parece que el tiempo se hubiera detenido. Es común observar personas que conversan despreocupadas en la plaza y sonríen al ver turistas; incluso voltean sin reparo para seguir sus pasos y opinar sobre ellos. Entre las tomas de fotografías, algunos ambulantes se acercan a ofrecer sus productos, mientras cuatro músicos permanecen tocando frente a la pileta con su sombrero en el piso.
Lamas es una ciudad rodeada de un paisaje majestuoso, donde el verde de los árboles predomina bajo un cielo despejado, en el cual, de pronto, puede despertar la intensa lluvia. Las personas que viven ahí conservan mucho su identidad cultural, bastante marcada en el consumo de sus productos como la cocona, el aguaje, el agua de coco, el plátano, la chonta o la cecina, entre otros ricos insumos. Sumado a ello, es común escuchar al pasear los contagiantes ritmos de la selva y su música tropical, alegría que se confunde entre el dejo de los paisanos, sus coloridos accesorios y vestimentas.
Subiendo la colina por una callecita empedrada, de pronto encuentras algo que escapa de lo normal: una enorme estructura de piedra, ladrillo y laja se impone frente a ti; estás viendo el Castillo de Lamas. Rápidamente, un lugareño funge de guía turístico y empieza a contar a su manera la historia del lugar, concentrándose en relatar que un italiano llamado Nicola Felice encontró en una mujer de Lamas no solo el amor, sino también la ilusión de hacer realidad su sueño de niño, vivir en un castillo.
Cuando Felice llegó a Lamas, vio en esa colina de geografía difícil el lugar ideal para construir su nuevo hogar y lo compró. Es así que, respetando una enorme piedra de más de 15 metros de alto, imposible de mover, dio forma a partir de ella a la construcción que salía de su imaginación desde cuando era niño allá en su Italia querida. Claro que combinó estilos, tanto lugareños como de estilo medieval, para la decoración de los ambientes y por ello en él encuentras un poco de todo el mundo, con una vista realmente impresionante desde sus amplios ventanales y torres donde se posan un arcángel y una enorme gárgola. https://www.conoceelcastillodelamas
Mientras construía los cinco pisos del castillo, iba mandando a decorar con muchos detalles como pinturas y escudos medievales; también hacía tallar la madera y la enorme piedra, dando vida a la cara de un caballo en su ambiente más bajo, cerca de la piscina y pileta. Poco a poco, el empresario fue comprendiendo que dicho espacio que salía de su infantil memoria muy pronto se convertía en el atractivo principal del lugar y, entre sus vecinos lamistas, había motivado también el trabajo comunal. Es así que desde el año 2005, la buena convivencia, además de la activación del comercio en la zona, responden a la imponente construcción del cada vez más famoso y misterioso Castillo de Lamas y al creativo sueño de un niño. A mí me encantó, ¿tú también te animas a conocerlo?




