Hola. ¿Alguna vez jugaste en internet a preparar pizzas? Se acaba el tiempo, llegan más clientes de los que puedes atender y necesitas ayuda ya. Después de casi cuatro años trabajando en una pizzería, te cuento que ese juego existe en la vida real. La diferencia es que aquí corres de verdad: te ríes con tus compañeros, a veces les gritas por el estrés y, aun así, se siente como un jueguito. No sé qué te trajo hasta acá, pero quédate, porque esto te puede interesar.
Cuando empecé, cada turno part time de cuatro horas era una partida corta, pero mi segundo día fue el nivel más difícil. La tienda estaba casi sin gente: éramos el gerente y yo, una part time que solo sabía comer pizza y que había jugado mucho Papa Louie. De pronto lo llamaron, tuvo que salir y me quedé sola, en mi segundo día, con una cola de cinco personas. No tenía idea de cómo digitar un pedido y mucho menos de cómo prepararlo, pero lo logré, con muy poca ayuda, por no decir ninguna. Pasé el pedido por la pantalla y le di una sonrisa al cliente mientras por dentro tenía pánico. Desde esos días, a pesar de complicados, te das cuenta de que hay turnos en los que te ponen cuatro horas y terminas quedándote todo el día, y lo haces porque te gusta: ese juego de pantalla ahora es real, sientes la adrenalina de correr y apurarte, y eso hace que cada turno, aunque cansado, sea divertido.
Por eso suelo aconsejar a los chicos de 18 años que buscan trabajo que empiecen por comida rápida. Sé que no todos estarán de acuerdo, pero te lanza de una al mundo real: entiendes que cada sueldo es fruto de tu esfuerzo y de nadie más, aprendes que uno se equivoca y solo queda agachar la cabeza y disculparse, y si eres tímido o tímida, no tienes opción: no hay dónde esconderse y terminas siendo una persona desenvuelta. Claro que también hay cosas difíciles, como el cansancio y la presión, pero vale la pena cuando todo sale bien.
Con el tiempo empecé a hacer línea de carrera. Todo se vuelve más complicado, con más responsabilidad y más presión, pero en ese camino conocí personas que se volvieron familia: gente que te apoya, que sufre contigo los cierres eternos y que hace que todo sea más divertido. Un día tuvimos una promoción, una de esas que la gente disfruta y los que trabajamos tememos, porque sabemos que será horrible. Y lo fue. Éramos mi partner y yo contra el mundo, pero en medio de la locura nos reíamos y nos desafiábamos, y eso agilizaba la carga de trabajo. Esas personas recompensan todo el cansancio de los días.
Ah, y el mejor beneficio de todos: pizza gratis todos los días. Si eres fan de la pizza, ese es el mejor regalo. Gracias por leerme, y espero no haberte dejado con antojo. ¡Hasta la próxima pizza!
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