Antes de empacar: mis dudas y miedos

Autor: Desconocido
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Hola. Me alegra saber que si llegaste a este espacio es porque estás en busca de nuevos destinos y viajar a tu propio ritmo. Si alguna vez pensaste que no podías hacer las cosas por ti mismo, te entiendo, pasé por ese mismo sentir y hoy te cuento una parte de mi proceso.

Viajar sola siempre fue una idea que me parecía emocionante cuando lo pensaba desde mi casa, viendo fotografías de paisajes, videos en redes sociales, y me emocionaba saber cuántos lugares podía conocer y las anécdotas que podría recordar después, pero siempre aparecía un pensamiento recurrente: no tenía con quién ir. Y por algún motivo, mi mente había decidido que esa era razón suficiente para quedarme en la rutina de siempre. Detrás de esa excusa había una gran inseguridad de tomar decisiones sola, que me costaba reconocer y que me daba miedo afrontar sin la compañía de alguien más. Hasta que un día me pregunté: ¿realmente debo esperar a alguien para tomar mis propias decisiones y vivir mis experiencias?

Bueno, con esa pregunta empezó todo… Me recuerdo en la edad de 27 años, sin oportunidad en haber organizado un viaje, ya que nunca en mi vida había tenido una responsabilidad mayor como la de viajar sola y mucho menos fuera del país; sin embargo, había algo dentro de mí que me impulsaba a dar ese paso… y finalmente decidí comprar mi pasaje de vuelo.

Tenía claro que quería comprarlos, pero también tenía muchas dudas sobre qué tomar en cuenta para elegir el avión, el hotel, la hora y, sobre todo, que se ajuste a mi presupuesto. ¡Me tomó una semana escoger las mejores opciones! Finalmente, después de tantos días de buscar y comparar alternativas, decidí realizar la compra del ansiado pasaje y fue cuando la idea se estaba volviendo realidad.

El pasaje ya estaba comprado; ahora faltaba organizar las maletas, el itinerario, etc., pero sobre todo entender que el viaje lo iba a realizar sola, y fue entonces donde empezaron a aparecer nuevas dudas como, por ejemplo: ¿cómo sería llegar a un lugar donde no conozco a nadie?, ¿me sentiré cómoda haciendo actividades sola?, y ¿qué pasaría si surgiera algún imprevisto? Por momentos, pensar en eso me daba temor y así comenzó otra parte de mi preparación: entrenarme mentalmente.

Pero ¿qué implica entrenar la mente? Solo pensaba en preparar mis pensamientos para cuando llegara ese día. Solía buscar información de videos de YouTube o preguntar a cercanos sobre referencias de sitios para que con esa información me sintiera más segura. Sin embargo, las dudas no se iban, a pesar de que la emoción estaba presente. Es así que un amigo me recomendó hacer pequeñas actividades que implicaban experimentarlas sola.

Por eso realicé una pequeña lista sobre cosas que pudiera hacer de manera práctica. La verdad, tenía poco tiempo porque el viaje era en tres semanas y tuve que armarme de valor y empezar por lo más básico: ir a tomar un café sola. Fui dos veces por semana y, aunque parezca una actividad sencilla, para mí se trataba de superar un miedo para aprender a sentirme cómoda en espacios públicos sin pensar demasiado en que estoy siendo observada por el hecho de no estar acompañada. Luego me fui al cine; ya ni recuerdo qué película vi, solo quería pasar por la experiencia de ir y saber que podía hacerlo. Así, fueron pasando los días y creí que ya estaba logrando hacer esas pequeñas actividades en solitario durante el tiempo que me restaba para viajar; sin embargo, cuando llegó el día del viaje, volvieron a mí todos los miedos que, según yo, estaba superando.

En ese momento comprendí algo importante: esos miedos forman parte del proceso, entender que, por más que pienses que superaste ciertos retos, realmente aún no has afrontado la parte más difícil, ¿y cuál será?, me preguntarán… Pues la parte más difícil fue experimentarlo en carne propia.

Y Cartagena, ¡es otra historia!…

Así comencé mi primera ruta, con miedos, dudas y emociones, y hay más por contar, pero por ahora, espero hayas conectado con mi experiencia. Ahora que conoces un poco de mi historia, cuéntame, ¿cuáles son tus miedos o tabúes para viajar solo o sola y qué te impide hacerlo?

¡Hasta pronto!, los leo…

Autor: Daniela Tagle Díaz

Creadora de Solo en ruta: Viajar a solas no es solo un destino, es una forma de vivirlo. Comparto mis historias, experiencias y perspectivas desde este espacio.

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