Quizás no te has dado cuenta, pero ¿sabías que cada uno de nosotros es bueno en algo y que muchas veces pasa desapercibido por uno mismo?

¡Hola a todos! Hoy quiero compartirles una experiencia que viví durante mis prácticas en una emisora de radio, donde aprendí que aquellos talentos pueden estar en el lugar menos imaginado. Todo ocurrió durante un casting para elegir a los conductores de un programa radial infantil. Llegaron para la prueba quince niños, pero solo dos serían los elegidos.
Al empezar el casting, me llamaron la atención dos niños, Luana y David.
Luana, de siete años, era una niña muy alegre, conversadora y espontánea. Además, tenía una bonita voz para el canto. Durante la prueba, le hacía preguntas y me sorprendía la facilidad con la que respondía y se expresaba. Por eso, decidí entregarle un libro para evaluar también su lectura. Pero vaya sorpresa la que me llevé, ¡encontré algo que no esperaba! A Luana le costaba leer; separaba las palabras en sílabas y le resultaba difícil hacerlo con fluidez.
Por otro lado, David, de su misma edad, era todo lo contrario. No conversaba con los demás, callado, tranquilo; parecía que le costaría mucho desenvolverse en un programa de radio, pero le hice la prueba con el ejercicio de lectura, y me quedé en shock; parecía que estaba al lado de un verdadero narrador. ¡No podía creerlo! ¿Cómo era posible que un niño tan tímido pudiera desenvolverse de esa manera al leer?
Al terminar el casting con los niños, le entregué los resultados de la prueba a Patricia, la productora del programa, y me mencionó que no era posible que eligiera a Luana, por su dificultad. Pero ¿realmente una dificultad al leer podía definir todo lo que ella era capaz de hacer? Yo había notado algo diferente: Luana podía interpretar frases cortas con la entonación que le daba y por ello le insistí en capacitarla por unas semanas.
Luana necesitaba mejorar su lectura; por ello, practicamos bastante la lectura y poco a poco comenzó a leer con mayor rapidez y fluidez. Lo más emocionante fue ver cómo, con la práctica, empezó a desenvolverse mejor e incluso a improvisar frente al micrófono. David también fue avanzando y ganando experiencia. Así ambos llegaron a convertirse en conductores del programa radial infantil.
Esta experiencia me enseñó que no siempre podemos descubrir las habilidades de una persona a primera vista. A veces, nos enfocamos tanto en lo que alguien todavía no sabe hacer y olvidamos mirar aquello en lo que sí destaca.
Y tú, ¿alguna vez has descubierto una habilidad en alguien cuando los demás no confiaban en esa persona? Quizás todos tenemos un talento que todavía necesita la oportunidad adecuada para salir a la luz. Por eso, antes de juzgar lo que alguien puede lograr, recordemos que una dificultad no define todo su potencial.
¡Gracias por leerme!
Me encantaría conocer tu experiencia.




creditos: @kyungleylina
