
Todos tenemos un amigo al que le dicen el brujito o la brujita, que para pendiente de su horóscopo y sabe de signos. Y si no lo conoces, entonces ese amigo eres tú. A veces ya no es suficiente solo saber de un horóscopo tan general, sino que nace esa necesidad de querer saber más, saber qué realmente me va a pasar a mí y no a todos los piscis, acuarios o escorpios. Aquí es donde entra el tarot.
La pregunta que siempre será motivo de consulta es saber sobre el amor. Parece que estamos muy involucrados en querer saber si realmente encontraré el amor o si la pareja que tengo es la ideal. Entonces recurrimos a nuestro amigo el tarot pensando en que nos pueda decir si va a regresar el ex, si conseguiré el trabajo que quiero o en cuánto tiempo voy a viajar a tal país. Vivimos pensando en el “qué pasará” y no en nuestro presente. Por ello, hay muchas personas que creen en todo lo que les dicen. Sin embargo, vengo a desencantarte y decirte que no todo es tal cual te lo pintan.
Muchas veces empezamos haciendo preguntas cerradas, esas que solo pueden responderse con un sí o un no, y siguiente pregunta. No hay emoción más que la ansiedad de saber si realmente va a pasar o no. Y qué feo vivir pensando en si algún día el ex te hablará y vivirán felices para siempre porque la brujita lo dijo.
Entonces, hoy aprenderemos cómo formular una pregunta al tarot sin fallar en el intento. Pero antes voy a quitarte la gran duda del título: ¿el tarot realmente puede predecir el futuro? Lamento informarte que no, no es así. En este espacio hablamos del tarot evolutivo, ese que te guía, te aconseja y te ayuda a aclarar lo que realmente ya sabes o sientes, pero no quieres ver. Desde este enfoque, el tarot es una herramienta, no una bola de cristal que te dice qué hacer y qué no hacer.
Entonces usémosla a nuestro favor y hagámoslo bien. Si yo quiero saber si voy a volver con mi ex, ¿por qué no mejor preguntar: “¿Qué necesito aprender de esta relación?” Tu ex es tu ex por algo. ¿Por qué no darle la vuelta y aprovechar este enfoque del tarot para entender el aprendizaje que dejó esa relación? Es más sano, ¿cierto? Nos da mayor contenido y una respuesta que realmente pueda ayudar, no un simple sí o no. Dejemos de vivir en ansiedad. En tu próxima visita a tu tarotista intenta hacer este cambio y créeme que te sorprenderás.
No siempre tenemos que saberlo todo, y menos sobre terceras personas. Recuerda que primero siempre eres tú, y lo que realmente importa es nutrirte en cuerpo, pero también en alma. Haz preguntas que te sanen, que te ayuden a crecer, que te den una visión distinta para tu hoy, para tu presente. Cuando yo empecé a pensar más en mí, ahí pude ver la diferencia. Ya no eran preguntas sobre otros y pude darme cuenta de algunas emociones escondidas que no me dejaban florecer. Además, recuerda que al final lo que hagas ahora va a repercutir en tu futuro.




